A medida de que van pasando los años, desde que te fuiste y en los que voy creciendo, voy cayendo de a poquito que tu despedida, por más dolor y vacío que nos cause, no fue en vano.
Siempre que lo necesito, voy encontrando señales que me ayudan a seguir con la vida que tengo. Cuando lo necesito y cuando no también, me despegué de mucho que me dejo el espacio para que hoy fueras mi pilar en todo, y estés siempre presente. Es más que obvio que esto no lo va a leer, pero no creo que este mal contarles que Yo tengo mi "ángel" desde hace bastante que no es malo presentarles y que por supuesto tampoco recordarlo de una manera diferente.
Espero que estén bien, abrazo grande. Eso decía la ultima carta. Rosita en mi corazón hasta que volvamos a encontrarnos
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